"Ángel caido", 1847. Alexandre Cabanel.

Óleo sobre lienzo. 120,5 * 196,5 cm.
Embajada francesa de Londres. Londres, Reino Unido.

Alexandre Cabanel (Montpellier, Francia, 1823 – París, Francia, 1889).

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Estamos ante una de las más famosas representaciones del ángel caído Lucifer, convertido en Satanás tras ser vencido por el arcángel San Gabriel. De ser la mano derecha del Dios, pasó a ser expulsado cuando su soberbia le hizo creer que estaba a la altura de Creador. Según relatan los textos bíblicos, Lucifer no fue el único ángel expulsado, ya que lo mismo les ocurrió a Grigori, Belial y Mefistófeles, pero sin duda es el más conocido.

Alexandre Cabanel nos muestra en esta imagen al ángel caído, intentando ocultar las lágrimas de ira por la derrota. Experto conocedor de la anatomía humana y leal seguidor del estilo academicista, el pintor nos muestra un bello cuerpo masculino, sobre el que recae una cálida luz al estilo manierista aunque adaptado a las nuevas directrices del siglo XX. Reposa sobre una piedra y lo que parecería ser una verde liana, apoyado en sus espléndidas alas. Al igual que observamos en otras obras del artista, no esconde un aspecto sensual en el protagonista. Tras él, continúan en los cielos la lucha entre los ángeles rebeldes y los defensores del Todopoderoso, vertiendo sobre ellos tonos blanquecinos que los alejan dando sensación de profundidad.

Cabanel fue un pintor francés que desde muy temprana edad sobresalió por su innata habilidad artística. Con apenas diez años acudió a recibir sus primeras lecciones de dibujo en su localidad natal, Montpellier. A la edad de diecisiete años, se mudaría a París, para poder ingresar en la Escuela de Bellas Artes. Con tan solo veintiún años, ganó el Premio de Roma. Su estancia en Italia marcó su personal estilo pictórico con fuertes reminiscencias del Romanticismo. A su regreso a Francia, ejerció como profesor de la Escuela de Bellas Artes y miembro de la Academia de Bellas Artes. Participaría también como Jurado en el Salón de París, donde sería galardonado con la medalla de honor durante varios años. Acaparó el interés del emperador Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo de quienes realizó numerosos retratos. Y es que los retratos, así como las escenas de género, historias y religiosas marcan la temática de Cabanel. Rehusó ofertas de trabajo que implicaran trasladarse fuera de Francia, lo que hizo que personas de la élite americana tuvieran que viajar a París para poder obtener un retrato del artista francés. Y es que Cabanel tenía la capacidad de dotarles en su pintura de un aspecto aristocrático y urbanita difícilmente igualable, y no exenta de misterio. Dos de sus más reconocidas obras sol “Ángel Caído” que acabamos de comentar, y “El nacimiento de Venus” (1863, actualmente en el Museo d´Orsay, París).

Su férrea concepción del arte, le llevó a reaccionar mal al arranque del Impresionismo, ganándose la antipatía de uno de los máximos exponentes de este estilo, Édouard Manet.

Los obituarios con motivo de su muerte, con sesenta y seis años, indicaron que había sido el pintor más distinguido del gran estilo. Así lo acredita que su obra se exhibe hoy en día en los más prestigiosos museos del mundo: el Museo del Louvre y el Museo d`Orsay en París, el British Museum de Londres, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el Museo Estatal Hermitage de San Petesburgo, entre otros.

María Gonzaga

5 de julio  de 2020