"Calcetines", 1998. Avigdor Arikha, a la captura de la fugacidad.

Óleo sobre lienzo. 38 * 46 cm.
Colección particular.

Avigdor Arikha (Rădăuţi, Rumanía, 1929 – París, Francia, 2010).

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Avigdor Arikha nació en 1929 en el seno de una familia judía de habla alemana. A la edad de doce años, fue deportado a un campo de concentración en Transnitria, estado con reconocimiento limitado próximo a Ucrania, junto a parte de su familia. Allí fallecería su padre poco tiempo después. Él consiguió sobrevivir gracias al desahogo que le supuso el poder plasmar en pequeños retazos de papel los horrores del holocausto. Los efectos del hambre, la basura, la incertidumbre de la continuidad de la propia existencia, los cadáveres apilados, la desesperación … todo ello fue plasmado por el joven que pronto perdió la inocencia. Con quince años, marchó a Palestina, donde retomó estudios con maestros también fugados de Alemania. Más adelante se mudaría a París, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes lo que también le permitió formar parte del círculo de artistas, escritores y académicos. Su obra temprana se sumerge en el género de la abstracción, hasta que a mediados de los años 60, probablemente animado por su amigo Alberto Giacometti, retomó el trabajo figurativo. Contó que tras contemplar la obra “La resurrección de Lázaro” en una de sus visitas al Museo del Louvre, sintió la imperiosa necesidad de pintar con inmediatez la verdad de una persona u objeto en un determinado momento. En las propias palabras del artista: “El instante no se repite. Si lo retocas, lo desorganizas. Yo no puedo permitirme ir marcha atrás”. Inició una etapa de ocho años en las que potenció su observación del natural en trabajos ejecutados en blanco y negro. Su esposa, la poetisa Anne Atik fue su principal musa como así lo constatan los múltiples retratos que realizó de ella.

El color volvería a sus lienzos en 1973, bajo las premisas de la antiquísima técnica del fresco, que requería completar las obras antes de que estas secaran. Ejecución rápida sin el soporte de dibujos previos. Sus temáticas incluyeron paisajes, interiores y retratos, mayoritariamente de su esposa e hijas, y amigos, entre los que se encontraban los ilustres Samuel Beckett, el ya mencionado Giacometti y Henri Cartier-Bresson. Pero la casualidad también hace posar la mirada sobre objetos que se podrían considerar anodinos, como en unos simples calcetines, y ese instante, como otros, es dignificado por Arikha en su obra “Calcetines”. Encumbra a la categoría de protagonistas principales objetos de la vida cotidiana.

En la década de los 80 y 90, introdujo representaciones históricas, y su obra fue profusamente expuesta por todo el mundo. Arikha solictaba que su obra fuera mostrada con luz natural, lo cual no era posible en días nublados, para gran consternación del artista. Actualmente puede ser contemplada, entre otros, en el British Museum de Londres, el Museo de Arte de Denver, la Galleria degli Uffizi de Florencia, el Museo de Israel en Jerusalem, El Museo Metropolitano de Nueva York, El Museo Judío también en Nueva York, el Museo del Louvre y el Museo de Arte Moderno Pompidou en París, la Tate Gallery de Londres y el Museo Thyssen en Madrid.

A la muerte del pintor, el día siguiente a cumplir 81 años, el Ministro de Cultura Frédéric Mitterrand, emitió un comunicado oficial ensalzando la resiliencia de una artista que sobrevivió al terror y secuelas de holocausto, y que realizó su carrera artística principalmente en Francia, donde obtuvo la condecoración como Caballero de la Legión de Honor en 2005.

 

María Gonzaga

4 de julio  de 2020

Bibliografía consultada:

https://avigdorarikha.com/

Artículo de Miguel Calzada para El País, 20-05-2010.