Caligrafía china, un arte milenario.

Se trata de una parte de la cultura inmaterial de China, quintaesencia de la evolución de esta milenaria cultura.

Existen cinco etapas en el desarrollo de esta caligrafía. La primera ella, se denomina estilo del sello, correspondiente al periodo 221 a 206 a.c. En esta etapa tenemos adaptación de los caracteres caligráficos tal cual eran grabados en bronce o en piedra, con fuerte componente pictográfico. A su vez, cabe distinguir la sub-etapa del “gran sello” y el “pequeño sello”. El gran sello se caracteriza por disponer de caracteres más toscos, como los conocidos en la “escritura de oráculos sobre hueso” grabadas sobre el caparazón de tortuga, y sobre bronces litúrgicos. El pequeño sello, por el contrario, deriva hacia un estilo más depurado y solemne.

La segunda etapa se denomina estilo de los escribas, caracterizado por un estilo de grabado más sencillo, utilizado por los escribas.

Desde el siglo III, el estilo de los escribas va siendo reemplazado por el estilo regular, que fija la estructura el trazo, más suave y menos rígida.

El cuarto estadio proviene del cambio de dinastía imperial, y se denomina estilo corriente. Ya sea con pincel o pluma, la escritura es más sencilla y descifrable, sin apenas levantar el instrumento del papel, concatenando trazos.

El último de los estilos, es el denominado cursiva, escritura loca o estilo de hierba. Se denomina de esta manera por la analogía de sus trazos con la hierba al ser mecida por el viento. Se trata de un estilo muy codificado que tan solo puede ser descifrado por expertos calígrafos, con una innegable dimensión artística. Para los chinos, se trata de un arte supremo, a la altura de la pintura y la escultura, aprendido a lo largo de generaciones de maestro a alumno, custodiando el secreto de su aprendizaje.

El calígrafo cuenta con cuatro pilares para la ejecución de esta escritura: el pincel de pelo animal sobre caña de bambú principalmente, el papel, la tinta y la piedra para la tinta. La belleza de los trazos deviene de la energía interior del calígrafo, el “Qi”, que fluye hasta su muñeca, imprimiendo con firmeza y delicadeza al mismo tiempo. Las cualidades que persigue un buen calígrafo son la fuerza contra la debilidad, ligereza, firmeza frente a capricho y refinamiento opuesto a la vulgaridad.

La pintura china difiere de la europea en que la última, con carácter general, es simétrica, tendente a la representación realista y dimensional, mientras que la china es ondulante, plana y simbólica.

María Gonzaga

2 de mayo de 2020

 

Bibliografía:

Texto de Amarilys Quitero Ruiz (Profesora de Historia del Arte).

Conferencia “El arte de la caligrafía china” por Tang Hong, licenciada en Artes Plásticas por la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad de Beijing.