"Cristo muerto y tres personajes dolientes", hacia 1480. Andrea Mategna.

Temple sobre lienzo. 68 * 81 cms.
Pinacotena de Brera, Milán, Italia.

Andrea Mantegna (Isola di Carturo, 1431 - Mantua, 1506).
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En esta obra nos encontramos la figura de Cristo tras ser desprendido de la cruz, posado sobre la losa de unción en la que se le preparará para ser sepultado. Junto a él, la anciana Madre y otras dos figuras, que podrían tratarse de María Magdalena y Juan. El sereno cadaver posa en escorzo, dejando a la altura de nuestra vista las manos llagadas, como si estuviéramos arrodillados frente a la dramática escena. Pies y cabeza aparecen ligeramente ladeados hacia la derecha con objeto de restar sensación de rigidez mortis causa. Probablemente por reducir dicho efecto, el pintor, Andrea Mategna, ha representado las manos dúctiles, posadas suavemente. El abdomen se haya hundido, evidenciando la falta de respiración, y apenas se avista rastro de la lanza con la que fue uncido. Se han eliminado la innecesaria exhibición de sangre de las heridas, así como detalles simbólicos del personaje histórico: tan solo muestra un hombre sin vida.

Resulta llamativa la desproporción de la cabeza y el torso, a fin de lograr su completa visibilidad. No obstante, la pericia como perspectivista del pintor, hace que se vea armónico.

El virtuosismo técnico de Mantegna queda de manifiesto en la resolución del escueto sudario con el que se encuentra cubierto el cuerpo de Jesús, así como en el pañuelo que enjuga las lágrimas de María. Ofrece una magistral lección del dominio del claroscuro.

Claro exponente de la pintura flamenca, la obra no escatima realismo y detallismo, y así podemos observar los pliegues en el rostro de María, las venas de sus manos, las lágrimas que se deslizan por su mejilla y el cabello y barba de Jesús.

Para equilibrar la composición, en el lado derecho se ha sobrepuesto el tarro de ungüentos que prepararán al cadáver para ser sepultado según los ritos de la época.

La obra, de aspecto pétreo, se encuentra ejecutada en temple con una escueta paleta cromática: negro con escalas de grises y ocres, logrando gran patetismo. Esta obra hace gala del perfeccionamiento que logró Mantegna en la representación de la figura humana en sus numerosos estudios al natural. Por ello, aunque no se conoce con certeza su datación al haber sido encontrado en su domicilio tras su deceso, cabe esperar que sea un trabajo de madurez.

Andrea Mategna nació Venecia hacia 1431, y según Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores de Arte, provenía de una familia de escasos recursos económicos. Afirma Vasari que el pequeño Mategna acarreaba ganado, y pronto quedó huérfano. A temprana edad pasó a formar parte del estudio de pintura de Francesco Jacobo Squarcione. Alumno aventajado en las excesivas jornadas a las que Squarcione sometía a sus trabajadores, su prestigio pasó a oidos de Luis II Gonzaga, quien le convencería de trasladarse a la ciudad de Mantua, sustituyendo a Pisanello como pintor de cámara. Bajo el mecenazgo de la familia Gonzaga, Mantegna desarrolla una carrera de casi cincuenta años hasta el final de sus días, rindiendo bellas obras, como la comentada "Cristo muerto", también conocido como “Cristo de Mantegna”, "El Parnaso" (museo del Louvre, Paris), "Tránsito de la Virgen" (museo del Prado, Madrid) o "Cámara de los esposos" (Palacio Ducal de los Gonzaga, Mantua). La nueva corriente que supuso el Cinquecento, hizo poco a poco apartar a Mategna del círculo artístico ducal, de forma que hubo de atravesar severas dificultades financieras llegada la ancianidad. 

María Gonzaga
1 de marzo de 2019

Bibliografía consultada:

"La pinacoteca de Breda". Ed.Skira.
"Andrea Mantegna et la renaissance italienne". Ed.  Parkstone International