"Descanso en la huida de Egipto", 1597. Caravaggio.

Óleo sobre Tela. 133.5 × 166.5 cm.
Galería Doria Pamphilj. Roma, Italia.

Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 1571 – Porto Ercole 1610).

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Nos encontramos en una de las estancias principales del palacio Aldobrandini, próximos al cambio de siglo al XVII. Mal  iluminado con antorchas, encontramos la obra que Pietro, sobrino de Clemente VII, ha encargado a Caravaggio, el pintor protegido del Cardenal del Monte, “Descanso en la huida de Egipto”.

Me paro sorprendida ante el inesperado hallazgo, de gran belleza y armonía cromática. Me es irreprimible aproximarme de forma lenta, silenciosa, evitando perturbar lo que allí está aconteciendo. Toda la abigarrada escena se desarrolla en un primer plano, en cuya parte central, un luminoso ángel de cabello rojizo, provisto con alas de golondrina y cubierto por un suave velo que ondula la brisa, entona una melodía. Puede parecer contrapuesto que un ser sobrenatural se sirva de un medio humano, un violín barroco, para proveer de una suave melodía que acuna el dulce sueño de la madre y el hijo.

A la izquierda, partitura, encuentro al viejo y cansado San José apoyado en un roble de hojas anaranjadas por el avance del otoño. Ha sido larga la marcha desde que este mismo ser mágico, le advirtiera de que debían huir hacia Egipto, para evitar que el Rey Herodes cumpliera su plan de asesinar al hijo de María. Cual atril humano, José sostiene la partitura, una verdadera composición musical en honor a la Virgen, inspirada en fragmentos del “Cantar de los Cantares” 7, 7-8,  a modo de guiño del pintor a los refinados gustos de sus mentores.  Las suaves notas musicales envuelven la composición, pareciendo decir “¡ qué hermosa eres!”, amorosa madre que con dulzura acoge de nuevo al hijo en su seno. ¿O quizá esa exclamación es la que nace de la boca del pintor al contemplar su obra?

José, descansa sus pies descalzos sobre el suelo pedregoso, próximo a los cuales, se observan el hatillo con las escasas pertenencias que acarrean en su viaje, así como una vasija de vino cubierta con mimbre. La vida sigue, y con ella, las necesidades más terrenales de alimentación y bebida, parece decirnos el pintor.

Tras José, la mula que les acompaña en la huida. Son el anciano y el animal, los únicos que atienden la música, ya que María y su hijo, han sido vencidos por el cansancio. Sorprenden cabellos cobrizos de la Virgen, así como la posición de su cabeza, totalmente vencida sobre la del hijo en un amoroso gesto, más humano que divino, al igual que su mano derecha, que exánime. Por el contrario, ¡ qué satisfecho duerme el niño, tan ajeno al esfuerzo realizado !

Tras la familia, se atisba un río, y más allá de los siguientes árboles, unas suaves colinas. Este cuadro permitió al pintor trabajar el paisaje y la figura animal, tan poco habitual en sus paisajes urbanos y de interior.  

Música, poesía y pintura se unen en esta obra magistral, en la que la iconografía descrita en los Evangelios Apócrifos es representada con el particular sello naturalista del pintor. El virtuosismo y conocimiento de la anatomía humana de Caravaggio es innegable, y así se demuestra en la bellísima figura del ángel, que probablemente sería de inspiración posterior a grandes maestros, como Annibal Carraci. Si bien la parte posterior menos decorosa del ángel se haya encubierta por el sutil velo flotante, cabe pensar que la delantera no es así, mostrando impúdicamente al anciano lo que el pintor ya explicitaba en su irreverente obra Amor Vencedor. El ángel se dispone en la parte central del cuadro, a modo de división en dos del mismo, dejando a la izquierda al anciano José y a la derecha a la mujer con el niño. Los pies de José se apoyan en un suelo estéril, mientras que alrededor de la Virgen y el pequeño crecen arbustos. Parecería querer resaltar la diferencia entre la ancianidad y la juventud. 

El sueño y la muerte se encuentran en estrecha relación en las representaciones artísticas. ¿Querría el pintor avanzarnos la idea del fatal destino que aguardaría a Jesús, de la mano, a su madre? La modelo utilizada por el pintor es sin duda la misma que posó para la realización del cuadro María Magadalena penitente

Michelangelo Merisi da Caravaggio nació en Milán un 29 de septiembre de 1571. Desde temprana edad destacó en la pintura, formándose en Milán, Caravaggio, Venecia y Roma. Tuvo importantes mecenas, que sufragaron las pinturas que hoy en día se reparten en los principales museos de Italia, París, Londres, Madrid, Viena y San Petesburgo, entre otros. 

Ensalzado y denostado en partes iguales, fue acusado de portar espada sin permiso, agresión a la autoridad, provocación de riñas callejeras, utilizar prostitutas como modelos para la representación de personajes bíblicos, de plagiar a grandes maestros como Tiziano,  y finalmente de mutilación y asesinato. La vida de Caravaggio osciló entre la luz y la oscuridad, al igual que ocurre en sus pinturas. Falleció abandonado el 18 de julio de 1610 en una playa de Porto Ercole.

María Gonzaga

16 de septiembre de 2018 

Bibliografía consultada:

"Caravaggio". Ed. Tachen.

"Caravaggio". H.F. Ullmann.