El puente de Brooklyn: variación de un viejo tema”, 1939. Joseph Stella, el brillo de la ciudad en la noche.

Óleo sobre lienzo. 177,8 * 106,7 cm.
Metropolitan Musseum of Art, Nueva York, Estados Unidos.

Joseph Stella (Muro Lucano, Italia, 1877 – Nueva York, Estados Unidos, 1946).

--------------------------------------------------------------------------------------------

Para Joseph Stella el puente de Brooklyn significaba el compendio de todos los esfuerzos de la civilización americana, un punto de encuentro de todas las fuerzas y poderes, “una Apoteosis”. Tanto en este puente como en otros iconos de Nueva York, Stella plasmó el paisaje urbano neoyorkino, capturando espacio y tiempo.

Para Stella la ciudad de los rascacielos era el nexo del poder frenético y explosivo del poder, y un faro en la oscuridad. Desde una potente banda negra superior, parten suaves curvas blancas con dinámica elegancia. La gran escala del trabajo (casi dos metros de alto) evoca los altares renacentistas aludiendo una predela. El carácter icónico del puente se refuerza con el dominio de masivos y apuntados arcos, cuyo estilo gótico rememora antiguas catedrales medievales. Uniendo cables de la Edad de Hierro con históricas referencias, Stella transforma un emblema del siglo XX en una apoteosis de la vida moderna urbana.

 Joseph Stella nació en Italia, en el seno de una familia de clase media, cuyo padre y abuelos se dedicaban a la abogacía. Con diecinueve años, se mudó a la ciudad de Nueva York para estudiar Medicina. No obstante, pronto abandonaría esta idea para dedicarse al Arte estudiándolo en varias academias. Su estilo artístico fue evolucionando desde una primera etapa eminentemente realista retratando diversos tipos de paisaje, con particular interés en reflejar inmigrantes de países étnicos. También trabajaría como ilustrador en diversas revistas con gran reconocimiento. Pero tras unos años de estancia en Nueva York, necesitó poder distancia con la ciudad y retornó a Italia, donde ebullía el movimiento modernista en el arte. Posteriormente se mudaría a París donde formaría parte del círculo de artistas fauvistas, cubistas y futuristas. Conocería a la marchante de arte Gertrude Stein, así como a artistas con quienes se asociaría en la expresión de los principios de los anteriores tres géneros en sus obras. Decidido a dar una segunda oportunidad a Nueva York, regresó en 1913. Afianzaría estrechos lazos de amistad y colaboración con otros artistas expatriados, como Marcel Duchamp, a quien acompañó para adquirir los materiales con los que componer su famoso orinal. A Stella le fascinaba particularmente la arquitectura geométrica de Manhattan, que plasmó en sus lienzos bajo premisas cubistas y futuristas. Aunque menos conocidos, Stella también realizó una considerable serie de collages con periódicos, servilletas y desechos varios, “detritos de la existencia humana”. Los trabajos desarrollados durante la última década de su vida captaron menos atención, debido a su complicada personalidad y problemas de salud. Falleció cercano a los setenta años de un ataque al corazón. La mayor parte de su obra se conserva hoy en día en diversos museos y galerías estadounidenses.

María Gonzaga

27 de junio  de 2020

 

Bibliografía consultada:

“The Metropolitan Museum of Art Guide”. Ed. Metropolitan Museum of Art.