"Grandes girasoles I", 1929. Emil Nolde, expresionismo nazi.

Óleo sobre tabla. 77,5 * 92,7 cm.
Metropolitan Musseum of Art, Nueva York, Estados Unidos.

Emil Nolde (Nolde von Buhrkall, actualmente Dinamarca, 1867 – Nordfriesland, Alemania, 1956).

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Hans Emil Hansen nació en Nolde von Buhrkall en 1867, ciudad alemana en aquel momento, pero que más adelante pasaría a ser jurisdicción de Dinamarca tras un referendum. Miembro de familia campesina, se vio obligado a compaginar estudios nocturnos de Arte y Oficios con el trabajo diurno en una factoría de muebles. El esfuerzo no fue en balde, y tanto sus obras como su conocimiento le ameritaron como profesor de arte en Suiza. París y Dinamarca serían otros de sus destinos de trabajo y residencia. Cambió su apellido paterno por el de su localidad, pasando a firmar como Emil Nolde.

Durante apenas dos años, formó parte del movimiento artístico Die Brucke, El Puente, fundado en 1905 por Fritz Bley, Heckel, Karl Schmidt-Rotluff y Ernst Ludwig Kirchner. Los artistas tratarían, sin éxito, de incorporar al grupo a los expresionistas belga James Ensor y al noruego Eduard Munch. Die Brücke competiría con otro grupo rival, “El jinete azul”, que contaba con Franz Marc como uno de los miembros más destacados. Nolde abandonó el grupo en 1907 por su difícil carácter, antisocial, introspectivo y solitario. En 1913 se disolvería Die Brucke a iniciativa de Kirchner, emprendiendo sus miembros sus carreras en solitario.

Con furor creativo, Nolde utilizó una paleta cromática de agresivos colores, ejecutando esquemáticas obras de inspiración primitivista, naturalista y paisajistas. Los personajes de las obras más parecerían caricaturas que reivindican la fealdad y la degradación de la sociedad. Probablemente sus obras más intensas sean las que representan flores, como vívido ejemplo del eterno ciclo del nacimiento, la vida y la muerte de la Naturaleza. No en vano reconoció que “adoro las flores y su destino, crecen rápidamente, echan flores, rebosan, resplandecen, muestran su alegría, se comban, se marchitan y mueren”. Las flores le brindaron inspiración como lo hicieran tiempo atrás a su idolatrado Vincent van Gogh, generando mezclas de infinitos colores y formas. Para ello, cultivaría frondosos jardines en sus residencias como modelo para sus obras. El artista indicaba que “dicen que mis pinturas de flores recogen colores exagerados. No es cierto. Una vez coloqué mi lienzo entre las flores e inmediatamente vi lo pálido que es comparado con la Naturaleza. No tenemos idea de lo aburridos que se han convertido nuestros ojos” (1908). En 1926 comenzó a pintar una larga serie dedicada a los girasoles, como la pintura que precede este artículo, “Grandes girasoles I”. No incluía en la representación la tierra en la que se agarran las raíces de la planta, y la inclinación de la flor, parecería indicarnos que pronto perderá su fuerza y perecerá. Una bella composición con denso empaste y pinceladas pesadas y directas que transmiten una energía casi palpable.

Las obras de Nolde fueron incluidas en lo que el partido nazi denominó “arte degenerado” por no adaptarse a los cánones estéticos neoclásicos del frustrado pintor que era el Führer. De poco le sirvió a Nolde ser un autoproclamado antisemita y miembro del Partido con fluidas relaciones con importantes jerarcas políticos del III Reich, como Himmler y Goebbels.

Tras la pérdida de la II Guerra Mundial por Alemania, la denominada por Nolde como “guerra de los judíos”, quiso representarse como represaliado del nacismo para endulzar su imagen. Diría en ese momento que Hitler fue su enemigo, y más adelante, su Fundación se encargó de eliminar en su biografía su incondicional apoyo al nacismo. Pero la Historia se ha encargado de mostrar que ni fue víctima ni resistente al nacismo, y la ingente prueba documental atestigua que su ideología le hizo valedor de exponer en distintas ciudades de Alemania tanto a él como a su esposa y amasar grandes cantidades de dinero. Su fanatismo de clase le llevó a denunciar a su colega Max Pechstein al sanguinario Goebbles por la condición de judío de aquel.

Con motivo de la exposición berlinesa que se celebró en 2019 con la obra retrospectiva de Nolde, la canciller alemana Angela Merkel aprovechó para descolgar para siempre las dos pinturas que decoraban la Cancillería.

María Gonzaga

5 de junio  de 2020 

Bibliografía consultada:

“Expresionismo”. Dietmar Elger. Ed. Taschen.

“The Metropolitan Museum of Art Guide”. Ed. Metropolitan Museum of Art.