Ilusiones ópticas en el Arte I. "El viejo pescador", 1902, Tivadar Kosztka Csontváry.

Óleo sobre lienzo, 59,5 * 45 cm.

Tivadar Kosztka Csontváry (Sabinov, Eslovaquia, 1853 – Budapest, Hungría, 1919)

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Nos encontramos ante una obra inquietante, en la que  observamos a un viejo marinero que muestra en su rostro el salitre del mar y en sus ojos la sabiduría que da el paso del tiempo. No obstante, oculta un misterio, y es que si ponemos un espejo de forma vertical en la mitad del cuadro, observamos un sorprendente juego visual. Situando el espejo a la derecha, vemos el rostro de Dios, mientras que si lo posicionamos a la izquierda, es el Diablo el que se muestra ante nosotros. Dos caras dentro de la misma persona. Muy probablemente el pintor quiso decirnos que todos tenemos el bien y el mal en nosotros.

Tivadar Kosztka Csontváry fue un farmacéutico húngaro que sufría de esquizofrenia. Desde los 27 años, comenzó a pintar como su hobbie tras una supuesta visión mística que le empujaba a hacerlo. granjeándose no pocas burlas por parte de sus compañeros. Viajó por Italia, Grecia, Dalmacia, norte de África, Líbano, Siria, Palestina y Egipto. El avance de su enfermedad mental fue alejándole progresivamente de la sociedad y refugiándose en la pintura. Fue tras su muerte cuando se comenzó a reconocer su trabajo como artista en el ámbito postimpresionista y expresionista, aunque con un marcado sello personal, que le acredita como el mejor pintor húngaro de la Historia, con aproximadamente unas cien obras.

María Gonzaga

9 de mayo de 2020