Ilusiones ópticas en el Arte II. “Cabeza Reversible con Cesto de Fruta”, hacia 1590. Giuseppe Arcimboldo.

Óleo sobre madera, 56 * 42 cm.

Giuseppe Arcimboldo (Milán, Italia, 1526 – 1593)

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Giuseppe Arcimboldo comenzó su carrera como vidriero y pintor de escenas convencionales, sin mayor pena ni gloria. Pero pronto dejó paso a su exuberante creatividad creando un personal estilo. Se trata cabezas metafóricas empleando frutas, vegetales, peces, ranas u otros animales, así como llamas, libros y diversos utensilios.

El arte experimental que desarrolló Arcimboldo en el siglo XVI, le hizo acaparar interés por parte de reyes y nobles y por ese motivo, marchó a Viena, donde fue pintor de cámara del emperador Fernando I. Posteriormente lo sería del sucesor de este, Maximiliano II, para a continuación serlo de su hijo, Rodolfo II en Praga. Maximiliano quiso agasajar a otros monarcas españoles regalando obras de su excéntrico pintor, como es el caso de Felipe II. Tan satisfecho quedó el rey español, que las puso junto a obras del excepcional Tiziano.

La obra que tenemos ante nosotros muestra un cesto de mimbre que contiene una apetitosa provisión de frutas colocadas bajo una curiosa composición. No obstante, si giramos completamente el lienzo, lo que encontramos es un divertido rostro de gordinflones mofletes que parecería guiñarnos un ojo. Quizá el artista quería indicarnos que lo que somos, depende de lo que tenemos alrededor, y la futilidad de esto.

Encontramos obras de parecida factura en cuanto al efecto óptico en la producción de Arcimboldo, como por ejemplo “Retrato con verduras” de 1593 (Museo Ala Ponzone), en este caso, empleando un recipiente de brillante loza.

Prestó también servicio como asistente de fiestas en el papel de decorador de eventos de la Corte, diseñador de trajes festivos, así como director de espectáculos de justas, teatro, circo, bailes y nupcias, como la de Carlos II de Austria y María Ana de Baviera.

Tras una vida de trabajo en la Corte, Arcimboldo solicitó la venia al emperador Rodolfo II para retornar a su Milán natal. Desde allí, continuó trabajando hasta el final de sus días.

Tras su muerte, por fallos renales, su recuerdo fue quedando sepultado por el polvo del paso del tiempo. Hubo que esperar hasta el siglo XX, cuando el movimiento surrealista rescató su obra del olvido. El artista español Salvador Dalí, fue un reconocido admirador del talento artístico del pintor italiano.

La obra de Arcimboldo hoy en día se expone, entre otros lugares, en el MHAV en Viena, la Galería de los Uffizi en Florencia, el Museo de Arte de Denver en California, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Museo del Prado en Madrid.

 

María Gonzaga

9 de mayo de 2020