Kintsugi, el arte de las cicatrices.

Kintsugi o kintsukuroi (金継ぎ) en español se traduce como “carpintería de oro”, y se refiere a la técnica mediante la cual se reparan objetos quebrados, uniendo sus piezas mediante una resina con mezcla de polvo de oro, plata o platino. El resultado es sorprendente, ya que la pieza no solo recobra su forma original sino que muestra la historia que tiene tras de sí, reconstruyendo sus propias heridas. Las cicatrices no se tratan de ocultar, más al contrario, se enaltecen, se acentúan y celebran como muestra de la batalla ganada al tiempo. Los hilos dorados la vuelven más fuerte.

La historia del kintsugi se remonta al siglo XV, cuando el shogun japonés Ashikaga Yoshimasa mandó reparar sus tazones de té favoritos. Así se hizo, pero mediante unas toscas grapas que lo hacían desagradable a la vista. Yoshimasa no lo dio por perdido, de forma que encargó la reparación a expertos artesanos japoneses, que idearon la técnica de la unión de los fragmentos con la mezcla de resina ya comentada. El resultado es que el objeto tiene una mayor fortaleza por la dureza de la argamasa, constatando que el cambio ha sido para mejor. Buena metáfora de ello es la frase atribuida a Ernest Hemingway: “El mundo rompe a todos, y después, algunos son fuertes en lugares rotos”.

La técnica se generalizó hasta cobrar total importancia en el siglo XVII, donde no solo se utilizaba a modo de reparar objetos quebrados, sino también como forma de adornar e incrementar su valor. Es arte del kintsugi se relaciona con la filosofía del wabi-sabi, que reivindica la belleza de la imperfección, así como con el sentimiento mushin, de aceptación del cambio.

Existen tres técnicas de kintsugi: la grieta, el método de pieza y la “convocatoria conjunta”. La más utilizada es la de la grieta, mediante la cual se emplea una cantidad mínima de resina, que ofrece un resultado de sutiles venas doradas brillantes. El método de la pieza consiste en la sustitución por completo con resina de una de las partes fragmentada, cuando esta ha sido extraviada. Mediante la convocatoria conjunta, se repara un objeto empleado fragmentos quebrados de otras piezas, resultando un conjunto armónico.

Esta idea de reutilización de objetos con carga sentimental en Oriente, se contrapone con la cultura Occidental en la que sentimos mayor desafección y optamos por el reemplazo. Pero esto es algo relativamente reciente, ya que probablemente la mayoría recordemos el cuidado con el que nuestros abuelos conservaban sus objetos domésticos.

 En palabras del poeta Rumi: “La herida es el lugar por donde entra la luz”.

María Gonzaga

5 de abril de 2020