"La última cena", 1495 - 1498. Leonardo da Vinci.

Témpera y óleo en yeso, brea y masilla. 4,6 * 8,8 ms.

Refectorio del Convento de Santa María delle Grazie. Milán, Italia.

Leonardo da Vinci (Vinci, Florencia, Italia, 1452 – Amboise, Francia, 1519).

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A partir de lo enunciado en el capítulo 13 del evangelio de Juan, Leonardo da Vinci retrata la última cena de Jesús con sus apóstoles, en la que les anuncia “uno de vosotros me ha traicionado”. El dinamismo con que aparecen los personajes, da cuenta de la conmoción que la noticia causó entre ellos, contraria a la tranquilidad con la que el protagonista acepta lo que habría de ocurrir. Gesticulan, se espantan, Felipe y Mateo incluso se levantan y Judas, sintiéndose descubierto, retrocede.

Cristo centraliza la composición, aunque sus brazos extendidos direccionan la atención hacia el resto del cuadro, realizado en composición lineal característica del Renacimiento. Los acólitos se arremolinan entre ellos, dejando una leve separación con Jesús, y conformando cuatro grupos de tres personas cada uno. A saber:

-           Un primer grupo a la izquierda, compuesto por Bartolomeo, Santiago el Menor y Andrés.

-           A continuación encontramos a Pedro, al imberbe Juan y al traidor Judas Iscariote.

-           El tercer grupo lo forman Tomás, Santiago el Mayor claramente enfadado y Felipe. Se considera que el pintor pudiera haber querido representar en ellos la Santísima Trinidad, ya que Tomás señala al altísimo, Santiago extiende sus brazos aludiendo al cuerpo de Cristo crucificado y Felipe posa sus manos sobre el pecho, evocando al interior del Espíritu Santo.

Tomás, que en arameo significa “gemelo”, encuentra gran parecido físico con Jesús, ya que, cierto o no, Leonardo compartía la creencia de que ambos eran hermanos.

-           Por último a la derecha se encuentra el grupo de Mateo, Judas Tadeo y Simón. Algunos historiadores de Arte consideran que podrían tener una doble interpretación, representando a Platón, al propio Leonardo y a Ficino, discutiendo sobre la verdad de Cristo. Conocida la pasión por la Ciencia y la oposición a la Iglesia de Leonardo, parece verosímil la teoría de que estamos ante un autorretrato del artista, dando la espalda a Jesús.

A diferencia de otras representaciones de la última Cena, Leonardo quiso incluir a Judas junto al resto de apóstoles, como uno más. Signo diferencial del pintor también lo es que no se hayan incluido los halos de santidad tan característicos de la iconografía cristiana, evidencia de la falta de fe del artista.

Pedro, a quien Jesús dijo que sería la piedra (de ahí su nombre) sobre la que edificaría su Iglesia, sostiene un cuchillo de forma antinatural, pareciendo anunciar lo que le ocurría a Jesús tras ser prendido. Otras teorías aluden a la confrontación entre la iglesia tradicional de Pedro frente a una nueva iglesia encabezada por Juan y María Magdalena, la llamada iglesia de la mujer, una vez fallecido Jesús. Andrés, asombrado por las supuestas intenciones de su hermano Pedro, levanta las manos como queriendo decir que no tiene nada que ver.

Juan ha sido representado con aspecto femenino, lo que en ocasiones ha conllevado al malentendido de considerar que estamos en realidad ante María Magdalena. ¿O no es un malentendido? Si realizamos un curioso movimiento mental, desplazando la figura de Juan al lado derecho de Jesús, parecería que forman una Sagrada Familia. Lo que es más, tal cual se disponen Jesús y Juan, parece que se separan en forma de “V”, lo que según determinados críticos, podría aludir al útero de María, como cáliz de la sangre de Jesús. Sorprende que sobre la mesa no se encuentre el cáliz, lo que podría reforzar esta idea. Otras posiciones lo justifican entendiendo que para representar la juventud de Juan, el pintor empleó modelos femeninas.

Tras los hombres, el artista pintó tres ventanas con la doble función de incorporar iluminación natural y profundidad especial, denominada veduta, mostrando un bosque o quien sabe si un paraiso. Sobre la mesa, encontramos múltiples utensilios pequeños, antagónicos con las grandes figuras de los hombres, y es que esa era una de las pautas del artista, contraponer lo grande y lo pequeño, como también la belleza y la fealdad para resaltar ambas partes. Llama la atención el nudo del mantel al lado derecho de la mesa. En italiano, nudo sería “vincolo”, vocablo parecido a “Vinci”, la pequeña localidad en la que nació Leonardo, es por ello que se considera que puede tratarse de la firma del artista.

Leonardo se enfrascó durante tres años en la realización de esta obra, tan acorde a su tendencia a trabajos de gran formato. Su coetáneo el escritor Matteo Bandeglio, dejó escrito que el pintor trabajó con total entrega de sol a sol, olvidando incluso la necesidad de parar para comer. Pero no por ello reclamó pago alguno por la misma.

Se ejecutó en una técnica experimental creada por artista de temple y óleo sobre yeso seco, que no ha permitido una correcta conservación con el paso del tiempo, de forma que una considerable parte de ella se ha desvanecido. No obstante, la notoriedad que alcanzó la obra fue el germen de numerosas copias. Gracias a una de ellas, atribuida a Giampietrino o Giovanni Boltraffio en torno a 1515-1520, hoy en la Royal Academy, podemos reconstruir mentalmente La última cena del genio de Renacimiento. De esta forma, atisbamos los pies de Jesucristo, desprendidos al abrir una puerta en la pared del refectorio. También el brazo derecho de Judas, con cuya mano aprieta las treinta monedas de plata conseguidas por la traición. Derrama un salero, mal augurio según la creencia de la Europa occidental. También encontramos el dedo de Tomás, que no creyó la resurrección del hijo de Dios hasta no verlo con sus propios ojos y tocar sus heridas.

Leonardo di ser Piero da Vinci, conocido como Leonardo da Vinci, nació en la pequeña localidad de Vinci, próxima a Florencia a mediados del siglo XV. Fue hijo extramatrimonial de un noble y una joven campesina. El muchacho creció en la casa paterna, aunque su padre nunca le dio sus apellidos. El enorme talento innato de Leonardo, le hizo merecedor de formar parte del taller de Andrea del Verrocchio, donde aprendió dibujo, pintura, grabado, escultura, anatomía e incluso conocimientos químicos para elaborar sus propios pigmentos. Tras esta concienzuda preparación, abrió su taller independiente en Florencia. Posteriormente se mudaría a Milán, donde trabajó bajo el mecenazgo del duque Ludovico Sforza durante casi veinte años. Las obras más icónicas de este periodo serían “La última cena” que acabamos de comentar, y el “Hombre de Vitruvio”, en el que Leonardo exponía las proporciones perfectas del cuerpo humano. Con la caída del poder de Sforza tras la conquista de Milán por parte de las tropas francesas, Leonardo huyó a Mantua y posteriormente a Venecia. En esta ciudad trabajaría como ingeniero militar en el diseño de numerosos sistemas de defensa frente a los ataques turcos. Poco después regresó a Florencia, desde donde el hijo del papa Alejandro VI, César Borgia le solicitó ayuda en el diseño de estrategias de reconquista del territorio. Con la sublevación popular contra los Borgia, Leonardo retornó a Florencia. De este periodo es su conocida obra “La Gioconda”, de enigmática sonrisa y mirada. Años más tarde, trasladaría su residencia de nuevo a Milán, y posteriormente a Roma, donde trabajó para el papa León X. No obstante el número de encargos comenzó a decaer, ya que los nuevos artistas del momento, Rafael y Miguel Ángel, acapararon el interés. Probablemente esta sensación de verse en un segundo lugar, fue el motivo de marchar a Francia. A la edad de sesenta y siete años falleció Leonardo da Vinci. Sus restos descansan en el santuario del castillo de Amboise.

1 de julio de 2020

Bibliografía consultada:

“Leonardo da Vinci”. Ed. AAVV.