"Metrópolis", 1916-1917. George Grosz, satírica visión de la realidad.

Óleo sobre lienzo.  100 * 102 cm.
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, España.

George Grosz (Berlín, Alemania, 1893 – 1959).

---------------------------------------------------

La imagen parece estar cubierta de un aire de rojo sangre, en la que personajes de rostros grotescos  corren por dos avenidas que confluyen en la mitad de la composición, en una perspectiva forzada que acentúa la sensación de claustrofobia. La posición a la que sitúa al espectador, hace que veamos la representación desde una posición elevada, como asomándonos a una visión del inframundo. La satírica representación que el pintor realiza de sus congéneres alude a su crítica hacia una burguesía en decadencia y la falta de respeto hacia la autoridad, al tiempo que anticipa la debacle que se cierne sobre el país, inmerso en la Primera Guerra Mundial, que tan duras consecuencias tuvo sobre Alemania.

George Enrefried Grosz nació en Berlín, Alemania a finales del siglo XIX. Estudió arte en Dresde y posteriormente en Berlín. Continuó formación en París, donde entró en contacto con las vanguardias, el futurismo y el cubismo. La estancia en la capital del arte europeo le permitió conocer las obras de maestros anteriores, como Rubens o Goya. Tras el estallido de la primera guerra mundial, regresó a Berlín, para ser alistado en el regimiento de granaderos. Poco tiempo después, sería alejado del campo de batalla, probablemente víctima del shock por los horrores que presenció. El desplome moral tras la derrota le llevó a desarrollar obras de inspiración dadaístas, que más adelante derivarían al cubismo y al futurismo, con marcado acento satírico en lo que se llamó “Nueva Objetividad”. Este movimiento, secuenciado también por su colega y amigo Otto Dix, ponía el acento en la banalidad, lo insignificante e incluso en la fealdad. Formó parte del partido comunista, lo que le permitió entrar en contacto con destacados dirigentes rusos, como el propio Vladimir Lenin. El caldeamiento político que encumbró al poder al partido nazi, con Adolf Hitler a la cabeza, provocó que Grosz emigrara a Nueva York. Su vida corría peligro tras haber  catalogado como bolchevique y productor de arte “degenerado”. Al otro lado del Atlántico, trabajó como profesor de arte, y su obra fue perdiendo parte de su carácter incisivo. La segunda guerra mundial imprimió de nuevo un gran desánimo en el artista, que no regresaría a su Alemania natal hasta 1958, un año antes de morir, al caer por las escaleras de su vivienda bajo los efectos del alcohol.

María Gonzaga

18 de octubre de 2020

Bibliografía consultada:

"George Grosz". Alexander Kluy. DVA Dt. Verlags-Anstalt.