"Mujer le corta la cola a Mono Rojo", 1981. Paula Rego, la realidad incómoda.

Paula Rego (Xaneiro, Portugal, 1935)
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La pintora portuguesa Paula Rego se encontraba dibujando monos para realizar un collage, con intención de cortarlos, algo sobre lo que el también João Penalva trató de disuadirla por considerarlos “bonitos”. Accedió, pensando qué hacer en ese momento con ellos. En ese momento se encontraba leyendo “El libro de los seres fantásticos”, de José Luis Borges (1969) y comenzó a dibujar las criaturas que definía el escritor. En ese momento su pequeña hija Victoria debía preparar un teatro de juguetes con los personajes de un mono, un oso y un perro. Paula pintó los personajes, pero rápidamente eliminó el perro de la composición. Aparecería en su lugar la figura de una mujer para recrear un ambiente dramático entre los tres. La artista entendió que sería una obra distinta a las que recortaba para sus habituales collages, motivo por los que se empleó en el dibujo. De esta forma creó la obra "Mujer le corta la cola a Mono Rojo". Hasta el momento la pintora había representado seres antropomórficos, mitad personas, mitad animales, pero en esta ocasión mantuvo la esencia específica del oso y el mono. El verdadero protagonista de la obra es este último, así como las tijeras que parecen sostener a la mujer y no al revés, siendo ella también víctima de su propia locura. El oso es tan solo un juguete, y la artista no descarta la interpretación de que sea un símbolo de otras tijeras con las que la mujer trata de deshacerse del mono y lograr su liberación. Junto a la obra “Mono rojo pega a su mujer” (1981), en la que aparecen personajes también grotescos y animalescos con gran carga emocional y sexual, Rego muestra la reacción de la mujer al maltrato de su agresor.

Autodefinida como feminista "por reacción", Paula Rego en numerosas obras la preocupación que le invade por los abortos clandestinos a los que han de recurrir las mujeres de menores recursos, poniendo su vida en manos de carniceros. Una de las obras más representativas de la artista con este temática es la obra “Ángel”, en la que expone una teatral, siniestra y perturbadora imagen de una mujer de avanzada edad y mirada sádica, que porta la daga con la que atendería a una pobre desgraciada.  Fueron varias la obras que realizó en relación al aborto, en respuesta al referéndum Portugal celebró en 1998 en relación a este tema. No obstante lo cual, la artista se queja de que durante mucho tiempo los críticos no entendieron el mensaje de la obra, limitándose a reconocer “colores bonitos”. La ablación, la violación son otros problemas femeninos por los que se preocupa Rego, quiere que su trabajo “sirva para defender a la mujer de las injusticias sociales y legales”.

Paula Rego nace en Xaneiro, localidad cercana a la capital portuguesa en la época de Salazar. Luctuosa época en la Historia de este bello país, donde el soborno, la rotura, el asesinado y connivencias con el fascismo (pese a la apariencia de neutralidad) no eran infrecuentes. Nada escapaba al control policial y el maltrato doméstico era aceptado con naturalidad. Esto le marcó hasta el punto de influir en la carga dramática que aporta a sus obras, preñadas de personajes enclaustrados, siniestros y dominantes. Pronto Rego comienza la formación artística en Lisboa, de donde partió al prestigioso centro londinense Slade School of Art. Formada por magistrales profesores, Rego aprendió la pintura del natural estudiando con ahínco la complexión humana. Es en este periodo cuando conoce al también pintor Victor Willing, que se convertirá en su compañero de vida hasta la muerte de él. Rego y Willing fijaron su residencia en Inglaterra, si bien la artista nunca se desvinculó de su país natal, a donde regresaba con cierta regularidad, aunque “le resultaba imposible trabajar allí”.  

Los primeros trabajos de la artista se centran en escenas de la cotidianidad, que ya sea por el dolor que entrañan o por su vulgaridad, suelen ser escondidas debajo de la alfombra. Rego pone foco pleno en ellas y con escuetos gestos y miradas, sus personajes desvelan una vida interior. Juega con la construcción y deconstrucción, con trabajos donde los objetos son apenas identificados.

El exceso como tal, es objeto de representación en la obra de la artista, como encontramos en “Glotonería” (1959), donde una enorme boca parece engullirlo todo. Escenas de sexo, incluso violento, también son pintadas por la artista, en sus propias palabras “por estar todo preñado de tetas y culos”. En su atracción por lo grotesco, también encontramos obras con animales y demonios con órganos genitales humanos.

El lienzo también ha sido el lugar en el que verter su dolor más personal. Ejemplo de ello es “Mujer perro” (1994), en la que imprime el sufrimiento y rabia que le causó la muerte de su esposo por esclerosis múltiple.

Hacia el final de sus trabajos, Rego pone foco en las relaciones familiares, desde un punto de vista disfuncional, lejos de lo socialmente aceptado. Padres e hijas son un claro objeto de sus retratos, ya sea estando ambos presentes o encontrándose alguno fuera de escena, pese a lo cual, se distingue que algo tiene que ver con la escena. Claro exponente de esto último, es la obra “La hija del policía”, donde la chica limpia la bota de trabajo del padre, mientras el gato observa en guardia por la ventana”, o “La hija del soldado”, donde encontramos a la muchacha con un ganso entre sus piernas para ser desplumado. La relación entre otros parientes también encuentra hueco en la obra de Rego, como “Abuela” (2000), en la que la anciana sujeta con fuerza el cuello  brazo de una pequeña para darle un beso en la boca, teniéndola ella semi abierta. 

En ocasiones, como ella misma ha reconocido, utiliza su trabajo a modo  de venganza y que no me gusta demasiado la palabra arte… De hecho, si veo que me acerco al arte, cambio de rumbo. Lo que yo hago es contar historias al margen de modas y tendencias artísticas. Tal vez porque tenía una tía que de pequeña me contaba historias continuamente. Lo que me gusta es cambiarlas, transformar los personajes. Uso la literatura como vehículo para llegar a otro lugar, como cuando te pones un abrigo para salir a la calle e ir a algún sitio”.

Las obras de Rego cuelgan de las prestigiosas paredes de la National Gallery, la Tate Gallery (Londres), la Colección Berardo (Lisboa), el Metropolitan Museum of Art (Nueva York) y el Frissiras Museum (Atenas, Grecia). En 2007 el Museo Nacional Reina Sofía (Madrid, España), le dedicó una completa retrospectiva, incluyendo obras realizadas en distintas técnicas (pintura, grabado, collage y dibujo). Muchas de las obras de Rego superan el medio millón de euros en las más prestigiosas galerías de subasta, en un dificil mundo dominado por sus colegas masculinos. 

Artista multidisciplinar, ha atendido también la escritura, y es que es mucho lo que tiene que contar. No en vano en Inglaterra es considerada una artista "inglesa", y en 2005 le fue concedido el grado de Doctor Honoris Causa de las Letras por la Universidad de Oxford.

Pese a todo lo conseguido, la artista indica que el miedo siempre está presente en su vida, “seguramente que todo viene de cuando era pequeña. No sé por qué, pero me gustaría saberlo. La falta de luz, la oscuridad ...”.

María Gonzaga
1 de noviembre de 2020

Bibliografía consultada:


“Paula Rego”. Ed. Tate. Fiona Bradley.
Paula Rego: Obedience and Defiance”. Ed. Arts/Books.

Entrevistas diarios: El País, El Cultural, La vanguardia.