"Mural", 1943. Jackson Pollock, "el arte o se toma o se deja, pero es necesario para vivir".

Óleo sobre lienzo. 2,43 × 6,04 m.
Museo de Arte de la Universidad de Iowa. Estados Unidos.

Jackson Pollock (Wyoming, EEUU, 1912 – Nueva York, EEUU, 1956).
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Nos encontramos ante una obra icónica del expresionismo abstracto americano. Dinámica, violenta, visceral, constituyó una enorme influencia en el reforzamiento de la nueva forma de expresión artística surgida en los años 40, más orientada a sus pensamientos y emociones del artista que hacia la figuración.

Los orígenes de la pintura americana, tienen como claros exponentes a Grant Wood y Thomas Hart Benton. El primero, compaginó su actividad artística  de los inicios, con variopintos empleos, como el de ilustrador o representante de ventas de muebles, y finalmente obtuvo un puesto como profesor en la Universidad. Su obra representaba historias cotidianas de la sociedad americana, que más adelante, serían tachadas de “regionalistas” o “provincianas”, lo que promovió que fuera relegado de su puesto docente.

En cuanto a Benton, tuvo oportunidad de conocer distintas disciplinas pictóricas, como el futurismo o el constructivismo, para finalmente desarrollar un estilo propio en grandes murales cuajados de personajes. Una de los modelos de estas obras, fue el joven Jackson Pollock. Aunque con estilos radicalmente opuestos, Benton confesaría su admiración hacia Pollock, que comenzaba a ser reconocido por su técnica dripping, o chorreo de pintura sobre el lienzo, liderando el inicio del movimiento expresionista abstracto.

Uno de las medidas intervencionistas gubernamentales del presidente Roosevelt con el New Deal de los años 30, se refería a impulsar la vanguardia artística, de las que Pollock y Mark Rothko eran claros protagonistas. La CIA promovió la exposición en Europa de la nueva línea de expresión, como forma de mostrar al mundo la libertad con que contaban los artistas americanos, en contraposición al comunismo ruso (encontrándonos en la llamada Guerra Fría).

Pronto la coleccionista y mecenas de arte Peggy Guggenheim, puso su atención en Pollock Lo hacía alentada por su instinto, así como por las referencias ofrecidas por pintores como Marcel Duchamp y Pieter Mondrian. Se dice que incluso fue el pintor quien motivó a la coleccionista a abrir la “Galería de Arte de este siglo” en la calle 57 de Nueva York.

En 1943, Guggenheim realizó a Pollock un encargo muy particular: “Mural”, un gran lienzo para exhibirlo en el recibidor de su piso de Nueva York. Peggy se encargó de proporcionar a Pollock los materiales, primeramente el inmenso lienzo de dos metros y medio por tres que debía ser pintado directamente en el lugar donde se expondría. La disposición en vertical del lienzo, contravenía la forma de ejecución del pintor, más cómodo teniendo la tela estirada sobre el suelo. Según el artista, pintar sobre el suelo le permitía caminar alrededor del cuadro, logrando sentir estar dentro del mismo.

Para poder ubicar la obra, la coleccionista tuvo que contravenir la normativa de edificación, derribando con nocturnidad la una de las paredes. Se fijó fecha para la finalización del trabajo, tras la que se celebraría una gran fiesta en la que mostrarlo a la alta sociedad americana.  Existe la leyenda de que dos días antes de dicha celebración, Pollock no había realizado la más mínima intervención, lo cual ha sido desmentido por las pruebas de rayos realizadas en el proceso de restauración realizado más adelante. No habría sido posible la superposición de varias capas de pinturas encontradas en este análisis, además de que la pintura no estaría seca para el evento. Por otro lado, pese a lo vigoroso de las pinceladas, detrás se esconde un proceso de elaboración muy calculado.

Más adelante, Guggenheim ofreció la obra a la Universidad de Arte de Iowa, por el buen entendimiento habido con el Rector. Eso sí, aunque regalaba el mural, les pedía hacerse cargo de los costes de envío. Las diferencias internas sobre si asumir o no los 40 dólares del traslado, demoró varios años el traslado.

En el año 2008, una gran inundación afectó seriamente a las instalaciones de la facultad, lo que dañó, entre otras, la obra de Pollock. Hubo iniciativas docentes a favor de vender el cuadro para recaudar fondos que ayudaran en la restauración del edificio, e incluso una propuesta de algunos congresistas en favor de la venta para sufragar becas a los alumnos de arte. Al llegar a oídos de Peggy Guggenheim estas propuestas, pidió recuperar su obra.

La restauración de la misma fue llevada a cabo por el equipo del Getty Musseum, aunque inicialmente rechazaron la tarea por lo delicada y excesivamente laboriosa de la misma. Dos años de trabajo devolvieron el esplendor de las intensidades cromáticas perdidas por efecto del agua así como por un mal trabajo en una anterior restauración. Pocos años más tarde, “Mural” se exhibió a lo largo de una gran gira por Estados Unidos y Europa, obteniendo un gran reconocimiento por parte del público.

No cabe duda del claro influjo que el “Guernica” de Pablo Picasso tuvo en Jackson Pollock, a su paso por Nueva York. Se dice que Pollock pretendía superar a Picasso según reveló su esposa. 

María Gonzaga

1 de febrero de 2019 

Bibliografía consultada:

"La energía visible. Jackson Pollock. Una antología". José Lebrero Stals. Ed. VV.AA.

Documental “Mural. Jackson Pollock”.

Película “Pollock”. Ed Harris.