"Relatividad", 1953. M.C. Escher, laberinto de sensaciones.

Litografía. 27,7 * 29,2 cm.

Maurits Cornelis Escher (Leeuwarden, Paises Bajos, 1898 - Hilversum, Paises Bajos 1972).

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M.C. Escher es uno de los máximos representantes del Op-Art. Como tal se entiende el arte óptico que persigue la participación activa del espectador de la obra desplazándose para lograr entender el efecto óptico de la obra. Carece de toda consideración emocial, ya que se basa exclusivamente en la ciencia y la matemática, a través de líneas y/o efectos cromáticos.

El pequeño Cornelis resultó ser un mal estudiante, salvo en lo relativo a las clases de dibujo. Pronto comenzó a recibir clases particulares de dibujo y de grabado en linóleo. Con más de treinta años comenzó a estudiar en la Escuela de Arquitectura, pero acabó dejando los estudios. Eso sí, continuó aprendiendo el oficio de la xilografía. En busca de un clima más benevolente que el de los Paises Bajos, se mudó a Roma, donde residió una larga temporada. En Italia conoció a la que se convertiría en su esposa, con la que haría numerosos viajes por el país descubriendo las maravillas de la arquitectura italiana. Viajó a España, donde descubrió la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada, que estudió minuciosamente. La convulsa situación política de Italia, próxima a la II Guerra Mundial, le hizo cambiar de residencia a Suiza. Es a partir de ese momento cuando comienza a vender su obra, obteniendo su primera fuente de ingreso propia, ya que hasta ese momento, vivió de la ayuda económica que le enviaba su padre. En 1970 realiza su último cambio de residencia a Laren, en su Holanda natal. Presintiendo que el final de su vida estaba cerca, destruyó la mayor parte de sus planchas, para asegurarse de que no pudieran realizarse más copias de sus trabajos que las que él mismo había realizado. Falleció con ochenta y cuatro años, manteniendo su habilidad artística intacta.

Al ser preguntado sobre su fuente de inspiración, respondía “yo no utilizo drogas, mis sueños ya son suficientemente horribles”. No cabe atribuir a la obra de Escher intención psicológica alguna, tal como el propio artista reconocía. Mencionar la siguiente anéctoda de boca del propio Escher: "Un día me llamó una señora por teléfono y me dijo lo siguiente: “Sr. Escher, estoy fascinada por su obra. En Reptiles ha expuesto usted de modo irrebatible la idea de la reencarnación”. Yo le respondí: “Señora, si usted lo dice, debe ser verdad” ".

Un estudio cronológico de la obra de Escher, permite distinguir los siguientes periodos:

  • Periodo paisajístico (1922 – 1937). Coincide con el cambio de domicilio del artista desde Paises Bajos a Italia. Representa vistas de pequeñas ciudades mediterráneas, así como unos cuantos retratos, animales y plantas. Cabe resaltar la litografía “Tres mundos” (1955), en la que inserta tres mundos en un mismo lugar con naturalidad.
  • Periodo de las metamorfosis (1937 – 1945). Nos muestra trabajos de metamorfosis que son en sí un ciclo, transformando las formas bidimensionales en tridimensionales. Entre otros muchos, podríamos señalar la obra “Manos dibujando” (1948). En ella, parecer surgir del papel dos manos que se pintan una a la otra, lo que nos lleva a plantearnos, ¿cuál habrá surgido primero? También resulta icónica la obra “Día y noche” (1939), en la que una sencilla y elegante secuencia de imagénes de blancas aves vuelan hacia la derecha, representando el día, dejando en sus intersticios la misma figura de ave en negro, volando hacia la izquierda, que simbolizan la noche. Una bella dualidad representada en una única imagen.
  • Periodo de la perspectiva (1946 – 1956). Aunque encontramos ejemplos del interés por la perspectiva de Escher en años anteriores, es en esta década cuando profundiza en la exploración de este concepto. Juega con perspectivas imposibles, inicialmente desconsiderando la sensanción de profundidad, para más adelante incorporarla en sus composiciones. Hacia el final de esta etapa vuelve a formas geométricas simples, y a la inspiración en los cristales, de la que su hermano, como geólogo, era experto. Mencionemos la obra “Cristal” (1947) como una de las más destacadas de esta fase.
  • Periodo de la aproximación al infinito. La obra “Más y más pequeño I” (1956), o su última obra, “Serpientes” (1969) explican claramente el concepto de viaje al infinito mediante anillos dorados, tanto si observamos hacia el interior como si lo hacemos en el exterior. Se trata de figuras cuyas formas se complementan entre sí y a la vez guardan una relación de identidad propia. A medida que se adentra al interior, va reduciendo progresivamente su tamaño, para lo cual fue preciso el empleo de una lupa. De entre los intrincados anillos, surgen serpientes tridimensionales. La obra guarda una perfecta simetría rotacional. De esta etapa son también las denominadas figuras imposibles, como “Cóncavo y convexo” (1955) u otra muy parecida,  “Relatividad” (1953).

“Relatividad” es la obra que precede este artículo, y en ella Escher juega a placer con los puntos de vista. Ofrece un espacio en varias alturas conectadas con siete escaleras imposibles. En la parte superior de la composición, observamos uno de los habitantes de ese mundo baja las escaleras y muy próximo a él, otro personaje baja otra escalera aunque en posición horizontal, eliminando la gravedad de un plumazo. Confunde nuestra percepción sobre donde nos encontramos como espectador, porque podemos sentirnos en la parte superior de la composición, pero también encaja sentirnos bajo ella. Sentimos que no existe o bien que coexiste la sensación de arriba-abajo, dentro-fuera, izquierda-derecha. ¿No será un mensaje del artista sobre que no existe una única realidad, ya que esta depende desde el punto que se la mire?

Escher, el genio creador de mundos fascinantes y fantasiosos en blanco y negro, a través de ilusiones ópticas mediante el juego de la geometría, realizó más de 400 litografías y grabados en madera. Su obra fue vendida masivamente tras su fallecimiento, y se encuentra diseminada por medio mundo. Eso sí, cuenta con exposición permanente en el Museo Escher de La Haya, Holanda. Hoy en día no es infrecuente encontrar la obra de Escher en merchandising, tal como pósters, camisetas o cuadros.

María Gonzaga

9 de mayo de 2020

Bibliografía consultada:

“El espejo mágico de M.C. Escher”. Bruno Ernst. Ed. Taschen.