"Thérèse soñando", 1938. Balthus: entre lo bello y lo inquietante.

Óleo sobre lienzo. 149,9 * 129,5 cm.
The Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Balthasar Kłossowski de Rola (París, Francia, 1908 – Rossinière, Suiza, 2001).

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Nos encontramos ante Thérèse Blanchard, una pequeña de once años, que reposa sobre una silla ajena a las miradas que se posan sobre ella. Eleva una pierna, dejando entrever su ropa interior, simulando un repentino sopor. Y digo simulando porque el gesto parece rígido, al igual que sus brazos cuyas manos se entrelazan para sostener la cabeza. El pintor habría pedido a la niña forzar esta expresión, generando al tiempo sensación de tranquilidad y de tensión. Se apoya sobre un cojín de un intenso color verde, que tiene la función estética de hacer sobresalir ese primer plano de la niña, frente a la profundidad del resto del cuarto, en tonos marrones.

Para equilibrar la composición en el lado izquierdo, incluye una silla y una mesa sobre la que aparecen varias vasijas, esta parte, apenas esbozada en rápidas pinceladas, a diferencia del depurado acabado de Thérèse.

Junto a ella, un gato toma leche de un platillo. La representación del gato no es casual, y de hecho aparecería en numerosas trabajos del pintor. Parecería que el origen de incluir a este animal en sus composiciones arranca del retrato que la madre del artista, también pintora, realizó de él a la edad de ocho años.

Al observar la imagen, nos puede invadir la incómoda sensación de ser voayers de una escena enormemente ambigua, ya que el pintor conjuga sensaciones encontradas: inocencia y sensualidad, calma y misterio.

La familia Blanchard, de origen humilde (el padre trabajaba como camarero) vivía próxima a la residencia de pintor situada en la plaza de l’Odeon en Paris. Por este motivo, la pequeña se convertiría en una de las musas de Balthus durante el periodo comprendido entre 1936 1939. Sería la única niña cuyo nombre aparecería en los títulos de los lienzos del pintor en las casi diez obras de las que fue protagonistas, algunas de las cuales incluía también a su hermano menor. Thérèse fallecería en 1950, a la edad de 25 años, sin ser desveladas las causas del óbito.

Esta obra sería portada de la exposición realizada por el Metropolitan Museum de Nueva York en 2013, con un valor estimado de 18 millones de dólares.  

Balthasar Kłossowski de Rola, de alias Balthus, nace en París con el comienzo del siglo XX. Como descendiente de miembros de la élite cultural de la capital francesa, siendo su padre historiador de Arte, el joven Balthasar tuvo fácil el acceso a la cultura. El escritor y poeta Rainer Maria Rilke y el pintor Pierre Bonnard serían algunos de sus mentores. Los ejercicios de técnica pictórica eran complementados con el estudio concienzudo de grandes maestros de la pintura como Jean Auguste Dominique Ingres, Francisco de Goya, Gustave Courbet, Paul Cezanne, Piero della Francesca. Con apenas veinte años, comenzó a exponer en galerías parisinas, causando controversia debido al carácter sexualizado de las adolescentes que protagonizaban su obra. Pero no siempre eran adolescentes, sino en realidad mujeres caracterizadas como púberes. Su esposa ejercería como improvisada modelo, entrando en cólera cuando se veía desnuda en las paredes de las casas de sus amigos. La ruptura no tardaría en llegar.

Pablo Picasso fue amigo y admirador de Balthus, hasta el punto de que fue uno de los primeros compradores de su obra, como la obra titulada “Los hermanos Blanchard”, que posteriormente sería cedida al estado francés. André Breton, André Derain, Joan Miró y Alberto Giacometti, le manifestaron igualmente su respeto profesional. Contaba también con la amistad de significados novelistas de la época como Pierre-Jean Jouve y de los fotógrafos Man Ray y Antonin Artaud.

Aunque la mayor parte de su vida transcurrió en Francia, con 56 años se trasladó a Roma, donde presidiría la Academia Francesa en dicha ciudad. Tendría ocasión de conocer al cineasta Federico Fellini y al pintor Renato Guttuso, y entre otros, tendría el particular encargo de restaurar la vía medicis. Con 69 años trasladó su residencia a Suiza junto a su nueva y joven esposa japonesa. Balthus se convertiría en el único artista vivo con obras expuestas en el Museo de Louvre.

Sus detractores le han acusado de ser un pintor de Lolitas, de utilizar el morbo como forma de captar atención llegando incluso a atribuirle hacer apología de la pedofilia. Y es que representa un peligroso juego, donde en ocasiones representa un hombre en bata y una adolescente al fondo, sentada sobre una silla, o una mujer de avanzada edad junto a una muchacha. Cerca de doce mil personas firmaron una petición al Metropolitan Art de Nueva York para retirar la exposición que esta institución realizó en 2017 del artista franco-polaco. Parecería que la revulsión que provocaba su obra era incluso superior a la de los años 30. La obra no fue finalmente retirada de la exposición.

Frente a aquello, “el rey de los gatos”, diría que para él las niñas eran “seres puros, y su inocente impudor es propio de la infancia. Lo morboso se encuentra en otro lado”. Al retratar la transición de la ingenua niñez a la incómoda adolescencia, dice trasladar pues al espectador la responsabilidad de la mirada sucia.

Balthus, personaje que polariza, lo amas, lo odias.

María Gonzaga

31 de marzo  de 2019

Bibliografía consultada:

Balthus. Memorias”. Juan Vivanco Gefaell. Ed. Contemporánea Planeta.

Balthus: Cats and girls”. Sabine Rewald. Ed. Thames and Hudson.