"Un episodio de la fiebre amarilla en Argentina", 1871. Juan Manuel Blanes, pintor de la patria.

Óleo sobre lienzo. 230 x 180 cm

Museo Nacional de Artes Visuales, Argentina

Juan Manuel Blanes (Montevideo, Uruguay, 1830 – Pisa, Italia, 1901)
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Sobre el suelo yace muerta Ana Brisitiani, una inmigrante pobre italiana, mientras que su pequeño intenta infructuosamente tomar uno de los pechos. La patética escena se desarrolla en una mísera habitación del actual barrio de San Telmo, en Buenos Aires. La conmovedora escena es contemplada por el abogado Roque Pérez, uno de los redactores del Código Penal, y el médico Manuel Argerich, dos figuras heroicas de la Comisión Popular de Salubridad. Ellos también serían víctimas de la brutal enfermedad poco tiempo después. Observan con respeto reverencial, sin haberse percatado aún de que tras la puerta, se encuentra otro cadáver, el padre de la criatura. En realidad, se trata de una licencia que se tomó el pintor, puesto que el marido no se encontraba en  aquella estancia, sino probablemente en algún lugar de La Boca,

Las personas que observan desde la calle, se cubren la boca y nariz con pañuelos, para protegerse del hedor de los cuerpos en descomposición. Y es que no había ni tiempo ni madera suficientes para producir los ataúdes para una multitud de fallecidos, que eran depositados en las calles envueltos por mantas formando pilas macabras. Una tétrica locomotora, “La Porteña”, transportaría los cuerpos hasta el cementerio, completamente desbordado. Desde la calle, se filtra la luz que ilumina el centro del cuadro, con una “Piedad invertida”. El menor sería llevado a la Casa de Niños Expósitos al quedar sin familia.

Apenas se conoce que el cuadro tuvo una réplica en el Museo Nacional de Bellas Artes en Argentina, que sería sustraída en 1890,, junto con obras de Matisse, Renoir, Cezanne y Rodin. Una de las hipótesis del motivo del robo, fue el utilizarlas en Brasil para el intercambio por armas.

Como reportero de su tiempo a través de sus pinceles, Juan Manuel Blanes, nos muestra los efectos de la epidemia de fiebre amarilla durante 1871, que se cobró catorce mil vidas, un 8% de la población argentina. La decisión de las autoridades argentinas de no suspender la celebración del carnaval, fue letal para la extensión de la peste. El Presidente, Domingo Sarmiento, huiría de la ciudad mientras su población moría.

La peste puso de manifiesto la necesidad de mejorar las condiciones de higiene de la ciudad, de establecer una buena irrigación de agua potable y de construir desagües y cloacas.

La obra fue encargada por la Masonería, de la que el pintor era miembro, al igual que el médico todo por nada, o por mucho: la vida de los otros. Se volcaron en la atención de inmigrantes y personas de color, a quienes se hacía culpables de la existencia de la enfermedad también conocida como el “vómito negro”. El lienzo fue adquirido por el gobierno uruguayo, al llegar tarde la oferta del gobierno argentino. Fue expuesta en el foyer del Teatro Colón, congregando una multitud de visitantes que vieron en la obra una expresión de resistencia del pueblo. 

Aunque anteriores brotes de esta enfermedad en 1852, 1858 y 1870 tuvieron diversos orígenes, algunos de ellos provenientes de Brasil, donde era endémica, el de 1871 se cree que lo trajeron los soldaros que retornaron de la Guerra de la Triple Alianza (o Gran Guerra denominada en Uruguay), en la que Brasil, Argentina y Uruguay lucharon contra Paraguay. Afectó fundamentalmente a inmigrantes italianos, franceses y españoles, hacinados en los principales focos de infección por las carencias sanitarias anteriormente señaladas. 

Fruto de la unión entre una argentina y un español, nace Juan Manuel, el tercero de un total de seis hermanos en una modesta familia. Pocos años pudo estudiar, ya que los hijos debían contribuir al sostenimiento de la familia. A los once años comenzó a trabajar como repartidor, lo que no le impidió el aprendizaje de la técnica de la pintura hasta el punto de que con catorce años desarrolla su primera obra conocida, Comodoro Purvis, fruto de su persistencia autodidacta.

En 1848 se declara el sitio de Montevideo, durante la llamada Guerra Grande. Juan Manuel con su familia, a excepción del padre, se trasladan al campo hasta su finalización, en 1951.

Trabajaría como tipógrafo en un Diario durante unos años, tras lo cuales, instalaría un taller de retratos. Su creciente fama le permitiría conocer al militar y político argentino Justo José de Urquiza, quien le encargaría una serie de obras, tanto de carácter personal como públicas religiosas, en una relación profesional que se alargaría por años. Por este motivo se trasladaría a Argentina, con frecuentes idas y venidas a su Montevideo natal. Sobrevendría la epidemia de peste amarilla, que se cobró numerosas vidas. Sobre esta enfermedad, realizaría dos famosas obras: “La fiebre amarilla en Montevideo” y “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires” que acabamos de comentar.

En 1980 consiguió una beca del Gobierno de Uruguay para proseguir formación en Florencia (Italia) a cambio de ofrecer obras al Estado y el compromiso de fundar una Academia de Artes a su regreso. En Italia tendría posibilidad de perfeccionar su técnica academicista, produciendo obras que viajarían en barco hacia Uruguay. El primer envío no llegó a puerto, ya que la embarcación naufragó, sí las siguientes.

A su vuelta a Uruguay, abriría con fondos públicos el taller de arte con el que se comprometió, pero la falta de alumnos suficientes con los que financiar el elevado coste de su mantenimiento, hicieron que cerrara sus puertas poco más tarde del año en el que abrió sus puertas.

Los siguientes años transcurrieron en la elaboración de obras de carácter histórico, costumbristas y de escenas con guaches. Fueron expuestas en Uruguay, Argentina y Chile, con desigual éxito.

La obra legada por Juan Blanes, el “pintor de la patria”, puede ser contemplada en la actualidad en el Museo que lleva su nombre, en el barrio de Prado de Montevideo, así como en el Museo

Nacional de Artes Visuales.

María Gonzaga
15 de mayo de 2019

Bibliografía consultada:

Guía del Museo Nacional de Artes Visuales.

Publicaciones en el Diario Clarín.