"Un mundo", 1929. Ángeles Santos, genio fugaz.

Óleo sobre lienzo. 290 x 310 cm

Museo Reina Sofía, Madrid, España.

Ángeles Santos (Portbou, Girona, España, 1911 – Madrid, España, 2013)

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Una jovencísima Ángeles Santos de apenas diecisiete años soñaba con comerse el mundo, y en la espera, lo pintó. Para ello, encargó una enorme tela de 320 * 340 cms, sin tener de inicio idea clara de lo que recogería la misma. Contaba que la colgó con chinchetas en su cuarto y reflexionaba sobre la composición en multitud de croquis. La inspiración también venía durante el periodo de vigilia, levantándose en mitad de la noche para trabajar en la obra.

Representó un planeta cubista, quizá influenciada por el cubismo picassiano, fragmentando los objetos para poder aprehenderlos desde múltiples perspectivas y cuajarlos de personales. Pintó elementos corpóreos, como casas, trenes, cementerios, pero también personajes de ficción, tales como ángeles o extraterrestres.

“Abajo pinté unos extraterrestres, con un cuerpo con un armazón de alambre, sin pelo y sin orejas. Junto a ellos hay otros seres pequeñitos que cogen la luz del sol con una tea y encienden las estrellas. Lo hice pensando en un poema de Juan Ramón Jiménez: “…ángeles malvas / apagaban las verdes estrellas. / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abraza amorosa / a la pálida tierra”.  “Entonces se hablaba de ir al planeta Marte. Yo imaginaba que allí existirían unos seres extraños y así me inventé los que hay en la parte inferior del cuadro: las madres de los espíritus que realizan el milagro del sol. Ellas no tienen oídos, están con los ojos cerrados y en lugar de esqueleto tienen un armazón de alambre, ya se ve… como una especie de hierro oscuro, y unas manos puntiagudas. Me lo inventé así, sin pensar”.

Cuando la obra llegó a Madrid, causó sensación, máxime proviniendo de una muchacha de provincias que apenas había tenido contacto con las vanguardias.

Durante el 2019 se llegó a cabo una restauración completa por parte del Museo Reina Sofía.

Ángeles Caso nació en Girona a comienzos del siglo XX. Su infancia transcurrió entre Girona, Valladolid y Sevilla por el cambio de destino en el trabajo del padre, así como en la Salamanca de los veranos en casa de los abuelos. Pronto captó el interés de maestros por su facilidad para el dibujo, lo que propició que recibiera clases por parte de diversos pintores, si bien, ella se consideraba autodidacta. El reconocimiento a su talento le llegaría pronto, lo que supuso el despertar de la artista a una realidad creativa, que no era compartida por sus progenitores. Consiguió exponer parte de su obra en una sala exclusiva del Salón de Otoño madrileño. Entre otras muchas obras, cabe destacar el ya mencionado “Un mundo” y su famoso “Autoretrato” (1929, actualmente en el Museo Reina Sofía, Madrid).

Poco más tarde, la familia cambiaría de residencia a San Sebastián, donde la pintora formó parte de los círculos intelectuales y artísticos. San Sebastián y París serían los centros de sus siguientes exposiciones.

No obstante, la familia de Angelita no compartía el estilo de vida que la muchacha deseaba llevar, entregándose en cuerpo y alma al Arte. Escapó de casa, huyendo del destino a medias que le esperaba por su condición de mujer. Poco le duró la libertad, ingresando en un centro de retiro. Ramón Gómez de la Serna, admirador y enamorado por aquel entonces de la artista, así lo denunció en La Gaceta. Tras este episodio, Ángeles, Angelita, dejó de pintar por un tiempo.

Recordemos que antaño los encomiables esfuerzos por progresar en el mundo del arte por parte de las mujeres, eran tratados con una visión miope. La mujer podía pintar, pero “de sus cosas”: bodegones, ramos de flores, retratos sin componente psicológico, … nada de lo que se consideraba inoportuno por su condición de mujer, negando la conexión con la expresión artística interna.

La familia al completo se trasladaría a Portbou en Cataluña, donde conocería al pintor Emilio Grau, quien se convertiría en su marido el mismo año en que estalló a Guerra Civil española. La artista había retomado los pinceles, pero ya sin éxito de crítica y `público por encontrarlo liviano. Estando ella embarazada, el matrimonio se separaría, emigrando él a Francia y retornando ella a la casa de sus padres en Huesca. Ahí nacería su único hijo, Julián. A partir de ese momento, su producción pictórica atendería al edulcorado estilo de naturalezas muertas y retratos familiares, ejerciendo también como profesora de dibujo en un colegio.

Actualmente podemos ver su obra en el Museo Reina Sofía de Madrid y en el Museo de Empordá (Figueres, Cataluña).

Ángeles Caso, un genio fugaz.


María Gonzaga

15 de mayo de 2019


Bibliografía consultada:

Documental “El mundo de Ángeles Santos" (59'). Eva Fontanals.

Charla impartida en la Fundación Mapfre, 2011.

Conferencia Ellas mismas. Autorretratos de pintoras. Ángeles Caso.