"Vampiros vegetarianos", 1962. Remedios Varo, fiel a sí misma.

Óleo sobre lienzo. 86 * 60 cm.
Colección Privada.

Remedios Varo (Anglés, Girona, España, 1908 – Ciudad de México, México, 1963).

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Remedios Varo nace en Anglés, un pequeño pueblo catalán, que a comienzos del siglo XX disfrutaba de un importante desarrollo económico, al ser productor de madera de castaño, plomo y carbón, que serviría entre otros fines, al desarrollo armamentístico de la I Guerra Mundial. Llevó ese nombre, por representar su nacimiento el alivio o remedio al sufrimiento de sus padres por el fallecimiento de su hermana mayor. Su padre, un ingeniero librepensador, republicano, esperantista, anticlerical, próximo al movimiento obrero, tenía gran poder en el municipio. La mentalidad de su madre era muy contraria, más próxima a la estricta moral católica. Los rincones que recorría la pequeña Varo durante sus juegos infantiles en Anglés, como bosques, molinos, los gatos, las callejuelas, le quedarían en su memoria y serían fuente de inspiración a sus obras pictóricas hasta el final de sus días. Igualmente la rueca de su abuela, el mobiliario casero, junto con elementos industriales de su padre como la máquina de vapor, las ruedas, los alambres, … serían incluidos en sus posteriores lienzos. Su padre trató de inculcarle el perfeccionismo y el gusto por el dibujo técnico. Menos éxito tuvo su madre, intentando pautarle unos gustos más convencionales. La lectura de las obras de Julio Verne avivarían la imaginación de la pequeña, muy particularmente en lo referente a fantásticos medios de transporte. Estos estímulos dejarían rastro indeleble en la obra eminentemente autobiográfica de la artista, incluyendo el ingrediente de la fantasía poética.

Tánger, Casablanca, y posteriormente Madrid, serían las siguientes residencias de la familia Varo en función de los proyectos profesionales del pater familia. En Madrid se conserva el brillante expediente académico de Remedios, que le permitió ingresar en la prestigiosa Escuela de Arte de San Fernando. Dicha escuela fue el medio que permitió a Remedios conocer entre otros, a Dalí, Buñuel y Lorca. Inicialmente alentada por su padre, comenzó a acudir con regularidad al Museo del Prado, donde se sorprendería con la obra más cruenta de Goya, los fantasmas del Bosco, el infierno de Bruegel y los personajes alargados del Greco. Estas imágenes tendrían su propia interpretación en el posterior ideario de Varo. Asistía a las tertulias intelectuales que cobijaban Cafés como el de Pombo, encabezadas por Ramón Gómez de la Serna.

No obstante, Remedios conocía que el epicentro de la vanguardia artística se encontraba en Paris, lugar al que no podría viajar por sí misma. Quizá por lograr esa necesidad de libertad, contraería matrimonio con el también pintor Gerardo Lizarraga. Gerardo trabajaría diversas disciplinas artísticas, como el retrato, el surrealismo en su época de refugiado en un campo  de concentración, explorando también más adelante el art decó y el esquematismo. El joven matrimonio se trasladó a Paris y Remedios se inscribió en una academia de arte. Pronto la abandonaría, ya que se sentía encorsetada con enseñanzas rígidas, queriendo ser ella libre. En Paris descubriría el surrealismo. La obra de ambos no consiguió penetrar en el estricto ambiente parisino, motivo por el cual no dudaron aceptar la oferta de trabajo en Barcelona que recibió Gerardo. La ciudad de Barcelona acogió las corrientes de Europa, y Remedios profundizó en su exploración del surrealismo, con claras influencias del pintor Óscar Domínguez. En dicha etapa conocería a quien se convertiría en su mentor y amante, el pintor catalán Esteban Francés. Remedios, Gerardo y Esteban compartirían estudio, realizando incluso collages conjuntos con visión surrealista. Pronto pasaron a formar parte del grupo artístico Amicts del Art Nouveau, de cuya mano realizarían diversas exposiciones.

Con el estallido de la Guerra Civil española, acudiría a España como voluntario Benjamín Pérez, poeta del surrealismo y amigo del pintor André Breton. A través de Óscar Domínguez, el escritor y la pintora se conocieron e iniciaron una relación de amor, amistad, artística y de crecimiento mutuo personal. En 1937, Esteban, Benjamín y Remedios huyeron a Paris. Gerardo permanecería en Barcelona, si bien posteriormente escaparía a pie a Francia, donde sería capturado y enviado a un campo de concentración.

En París, Remedios acudiría junto con Benjamín a las tertulias artístico-literarias, al principio de forma modesta, sin apenas intervenir. Más adelante, conseguiría ganar la seguridad suficiente para que su opinión fuera escuchada y respetada. En dichos círculos, Remedios conoció al pintor rumano Victor Brauner. Las inspiraciones mágicas, los fenómenos psíquicos que Victor incluía en sus obras causaron gran impacto en Remedios ya que ella creía firmemente en la existencia de algo más, considerándose de cierta forma, una bruja. Remedios comenzó a estudiar el libro La Cuarta Dimensión, lo que artísticamente le llevó a descomponer los objetos en cuatro dimensiones, como forma de verlo en su totalidad. Cuestionaba así el tiempo y el espacio tal cual lo consideramos, en búsqueda de un trasmundo. No obstante, este trabajo experimental e introspectivo, no encontraba repercusión en el mercado del arte, viéndose la artista obligada a realizar copias de otros pintores, como Giorgio de Chirico.

Con el estallido de la II Guerra Mundial y la colaboración de Francia con Alemania, se acabó el París que era una fiesta. Al igual que otros artistas, Remedios y Benjamín fueron apresados, encarcelados y torturados acusados de ser simpatizantes del movimiento comunista. Sobre este capítulo de su vida, la artista evitaría hablar, por extremo pudor a mostrar su ideología. En su obra no existe ápice de ideario político.

Extrañas casualidades, o no, que tiene la vida, en el nodo previo a una película, Remedios pudo ver la imagen de Gerardo en un campo de concentración.  

Remedios se dirigiría al sur, buscando la forma de huir antes de ser de nuevo detenida. Gracias al Comité de Salvamento de Urgencia organizado por Estados Unidos, conseguiría salir desde Casablanca con destino a México. Con extraordinaria generosidad, este país concedería no solo asilo, sino también la nacionalidad mexicana. La generosidad del Gobierno y las gentes, no tuvo su respaldo en los artistas mexicanos, como Diego Rivera y Frida Khalo, que inicialmente no gustaron de la producción de los artistas europeos.

En México, Remedios tendría como vecina a la pintora inglesa Leonora Carrintong y su esposo, el fotógrafo Chiki Weisz. Ambas mujeres lograron una sintonía inmediata, naciendo una amistad basada en divertidos juegos surrealistas, la invención de pócimas y largas y profundas charlas. Durante este periodo, la producción artística de Remedios, tiene un fuerte carácter comercial, no disponiendo de tiempo para profundizar en lo que verdaderamente sentía dentro. La farmacéutica Bayer contrató a Remedios como ilustradora, con las mínimas directrices de representar imágenes del dolor. Para ello, la pintora se sirvió del esoterismo, el surrealismo y escenas medievales.

Finalizada la Guerra, Benjamín retornó a Europa, pero Remedios no compartió decisión. Se sentía plena y feliz en México. Pronto conocería a su siguiente compañero sentimental, el piloto de origen belga Jean Nicole, más joven que ella. Pasarían varios años en Venezuela, donde la artista se reencontró con parte de su familia, pero México tiraba de su corazón, retornando poco después. Al ser preguntada sobre si su pintura estaba motivada por el influjo de la sociedad mexicana, con gran actividad en el terreno de la brujería (como medio para atraer el amor o como instrumento de supuestas curas), la pintora respondía: “Creo que pintaría de la misma forma en cualquier lugar del mundo, puesto que proviene de una manera particular de sentir”.

Tras la ruptura con Jean, Remedios se enamoró del pintor austriaco Walter Gruen. Walter alentó a Remedios a dejarlo todo, incluida la seguridad económica que le proporcionaba Bayer, para explorar todo su talento artístico. Comenzó así la gran etapa artística de Remedios. En sus obras buscaba respuestas del más allá a dilemas terrenales, incorporando la magia, la alquimia, sus miedos y su gran sentido del humor. Sobre este último tenemos a modo de ejemplo la imagen de la obra “Vampiros vegetarianos” que precede este artículo, en la que vemos a estos fantasiosos personajes representados de forma alargada, alimentándose de frutos rojos a través de largas pajitas. Fue vendida en 2015 en la subasta de arte organizada por la galería Christie's en Nueva York por 3,3 millones de dólares.

Podemos afirmar que partiendo del surrealismo, Remedios Varo creó un estilo propio, basado en el misticismo, la geometría y la búsqueda de nuevos enigmas plásticos de forma onírica.

Su trabajo era meticuloso y concienzudo, realizando previamente un boceto de igual escala al del trabajo final, para posteriormente calcarlo en el lienzo u otro soporte. Aplicaba delicadas pinceladas precisas, aunque incorporando en alguna ocasión técnicas como la calcomanía o el frotado.

En 1955, participó en una gran exposición colectiva, con Leonora Carrintong y Solange de Forges entre otras artistas. El trabajo de Remedios se convirtió en la verdadera revelación del evento, obteniendo el beneplácito del estricto crítico de arte Diego Rivera. En apenas tres días, se vendió toda la obra de Varo, generando una lista de encargos, aceptados a regañadientes por la pintora.

Remedios tuvo sus trabajos en escultura, menos conocidos, pero desbordantes de ingenio. Comentar el Homo Rodans, en 1959, escultura construida con huesos de pollo, pavo y espinas de pescado. Sobre ello bromeaba con los hijos de Gerardo Lizarraga, a quienes amaba como los hijos que nunca tuvo y a quienes enseñó a pintar.

Varo vertió el resultado de sus reflexiones en varios ensayos, como  “Recetas y consejos para ahuyentar los sueños inoportunos, el insomnio y los desiertos de arenas movedizas bajo la cama”, “Días de meditación” y “Trigo, aceitunas y naranjas, presérvate del frío con lana de oveja”, de los que podemos extraer lecciones vitales aplicables hoy en día.

Un fulminante infarto, provocó una temprana muerte a Remedios Varo, en brazos de su último compañero Walter. No pudo disfrutar por tanto de muchos años su éxito, pero Walter trató de mantener vivo el recuerdo de esta excepcional artista compilando buena parte de su obra, mayoritariamente en manos privadas, y logrando un lugar propio en el Museo de Arte Moderno de México.

Más conocida en el norte de Europa y América que en su país de nacimiento, España, la obra de Varo sigue atrayendo visitantes y siendo fuente de inspiración a otros artistas. Artistas incluso de otras disciplinas, como la cantante Madonna, que se inspiró en una de las obras de Varo para la realización de un videoclip  o la también cantante Björk, una de cuyas letras hace alusión a la obra “Los Amantes” (1963) de Varo.

Remedios Varo, ayer, hoy y siempre. Valga desde aquí mi humilde reconocimiento.

María Gonzaga

25 de febrero  de 2019

 

Bibliografía consultada:

“Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo”. Ed. Atalanta.Tere Arcq, Peter Engel, Sandra Lisci, Janet A. Kaplan, Alberto Ruy Sánchez. Walter Gruen y Fariba Bogzaran. 

Documental “Remedios Varo”, Toni Espinosa.