"Williamsburg Bridge", 1995. Richard Estes, laberinto urbano.

“Williamsburg Bridge”. 1995.

Óleo sobre lienzo. 74 x 92 cm.

Richard Estes (Illinois, EEUU, 1932)

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Richard Estes es considerado el gran maestro del hiperrealismo, tambien llamado fotorrealismo. Esta corriente artística surgió en los años 60 y se caracteriza por tratar de captar con precisión absoluta los detalles de la imagen. Las obras de Estes nos sorprenden con composiciones matemáticas y juegos visuales entre una imagen y su reflejo sobre otro objeto, desdoblando la realidad.

Estes nació en Sheffield, Illinois a en 1932. Con veinte años se trasladó a Chicago a estudiar en el School Art Institute durante cuatro años, y más adelante a Nueva York, donde trabajó como ilustrador y diseñador gráfico en diversas agencias publicitarias y editoriales. Durante aquella etapa profundizó en el conocimiento de la fotografía, y tuvo posibilidad de ahorrar lo suficiente para dejar el trabajo y viajar por españa a comienzos de los años 60.

En 1967 mostró su obra al galerista de arte neoyorkino Allan Stone, quien supo ver la maestría de Estes. En apenas dos años, su trabajo era conocido en todo Estados Unidos y Europa. Su temática inicial eran paisajes urbanos de Manhattan, para posteriormente representar también otras ciudades, como Chicago, San Francisco, Barcelona, París, Venecia, Praga, Londres, Córdoba o Florencia. Las muestra bañadas por la luz del sol, y carentes de interpretación emocional alguna, puramente prácticas. Se recrea en la representación de rótulos luminosos, reflejos metálicos, así como en el reflejo de imágenes en vitrinas, carrocerías de los coches o autobuses. Al ser preguntado sobre por qué eligió la vertiente del hiperrealismo, indico que como diferenciarse del boom del expresionismo y el Pop Art americanos, y del lirismo casi surrealista europeo. Con respecto a este último, el hiperrealismo se diferencia por la ausencia de cualquier interpretación de la realidad que muestran. En todo caso, no oculta la dureza que en ocasiones implican las grandes urbes.

En cuanto a la técnica, Estes emplea acrílico, gouache, temple al huevo y óleo. “Todo cuanto tengo a mano”, trabajando de lo grande a lo pequeño, los detalles. Trabaja no menos de ocho semanas en cada una de sus obras, con la meticulosidad propia de un artesano barroco.

Una de las obras que mejor representan la obsesión de Estes por la estructura física de las cosas, es la obra que antecede este artículo, el puente de Williamsburg. En ella el artista ha fusionado imágenes de dos fotografías, logrando un laberinto de hierro salpicado por el sol.

Icónicas son también sus obras “Cabinas telefónicas” y “People’s Flowers” (Museo Thyssen, Madrid).

La ingente obra de Estes, en torno a cuatrocientos cuadros en cuatro años, se exhibe en los principales museos y galerías del mundo, como el Museo Thyssen, Museo Botero (Bogotá), el Instituto de Arte de Chicago o la galería Marlborough.

 

María Gonzaga

2 de mayo de 2020

Bibliografía consultada:

“Richard Estes”. Ed. Phaidon.